Concha Castro: De la Galicia más recóndita a la Almería más reconocible
Concha Castro: De la Galicia más recóndita a la Almería más reconocible

Concha Castro: De la Galicia más recóndita a la Almería más reconocible

Sobre ‘Historias casi reales y cartas imposibles’

Los 21 relatos que conforman ‘Historias casi reales y cartas imposibles’ nos adentran sin darnos cuenta en épocas, momentos y lugares que solo podemos conocer ya a través de las palabras y las viejas fotografías guardadas en el cajón de alguien que las atesora frente al olvido. Las aldeas de Concha Castro, repartidas en buena parte de sus textos, son de su tierra natal, Galicia, como lo son también muchas de las palabras que tiene a bien mostrarnos y que, por su belleza, convierten en deliciosas sus historias. Del relato más puro en el estricto sentido de la palabra al género epistolar, sin olvidar una carta dirigida al lector, que es la que cierra el libro, todos y cada uno de los relatos nos transportan con perfección a los lugares –no sólo físicos, sino también sentimentales- por los que Concha nos lleva de paseo.

La noche, la luna, los recuerdos, la morriña, el humor, las mujeres en las aldeas atadas a su destino, las ciudades provincianas –Almería, con su sol, su mar, su brillo-, su tierra gallega, los muertos que salen de sus tumbas y los vivos que mueren en sus destinos, los amores imposibles, las costumbres, las luchadoras, la naturaleza… No es difícil reír y sonreír con sus palabras, como tampoco lo es echar la vista atrás para imaginar cómo sería vivir ahora en aquellos lugares en tiempos de la posguerra. Lo que Concha Castro consigue con cada uno de sus relatos no es otra cosa que llevarnos exactamente donde quiere llevarnos, tarea harto complicada y que no todos los escritores consiguen.

No son pocas las cartas que componen este corpus de textos y cada una de ellas tiene un tono distinto. Es más, en alguno de ellos, como el de ‘Malapata’, nos enfrenta a la carta dentro de la carta, al cuadro dentro del cuadro.

La luz frente a la oscuridad, la luz incluso como protagonista, la noche también como un personaje más.

‘Historias casi reales y cartas imposibles’ recoge historias de antes, de ahora e, incluso, de mañana, atemporales, en las que también la meteorología, las nubes, los truenos y los relámpagos nos obligan a coger el paraguas para una mejor y más relajada lectura.

Concha Castro ha hecho un libro delicioso en el que sumergirse para pasar de un lugar a otro, de un momento a otro, de una tierra a otra.

No hace mucho que conozco a Concha, pero sí puedo decirles que siente el vértigo del escritor, que no se prodiga mucho; de quien cuenta historias y ahora tiene que someterlas al beneplácito del lector. No tiene a qué temer, pues sus historias están ligadas como la harina y el agua en el buen pan.

Las mujeres que la autora nos muestra no son la misma, ni visten el mismo traje. Las hay rebeldes, soñadoras, miedosas, abyectas, enamoradas, tristes, felices… En cada uno de sus relatos y a veces dentro del mismo, la fémina que nos muestra pasa de unos estados a otros dentro de un engranaje narrativo perfectamente elaborado.

Así sucede en todos y cada uno de ellos. También en sus cartas, nos muestra a unas mujeres plagadas de sentimientos, algunas veces encontrados.

Todo un ejemplo de buen hacer narrativo, y el mejor modo de disfrutar de ello es leyéndolos.