El último poemario de José Tuvilla Rayo
El último poemario de José Tuvilla Rayo

El último poemario de José Tuvilla Rayo

José Tuvilla Rayo es pedagogo, investigador para la paz y, desde finales de los años 70, añadió a su rica trayectoria la de POETA. ‘Palabra Adivinada’, ‘Paisaje con Latido’ y, ahora, ‘Con el Tiempo a solas’, son sólo algunas de sus obras. Y es en esta última donde yo me detengo para abrirles boca sobre lo que en este último poemario va a encontrar. Complicada, aunque hermosa, tarea.

‘Con el tiempo a solas’ es un trabajo en el que el yo poético es el yo de otros, de los demás, de todos nosotros, de los invisibles, de los mutilados, de los inmigrantes, de las prostitutas, los niños y de los que sufren las guerras. No ha debido ser fácil despojarse de uno mismo para ponerse en la piel de los demás e, incluso, hablar por sus bocas.

Aunque el libro está dividido en cuatro partes, yo voy a hablarles de todas ellas a la vez, porque, aunque él las ha compartimentado, es difícil separarlas para quien lo lee; pues el hilo conductor no se rompe en ningún momento.

He tratado de no dejarme llevar por todo aquello que él mismo cuenta sobre este libro y he dejado a un lado el ‘Informe crítico literario’ que se puede leer en su página web y también las páginas que ‘A modo de confesión’ preceden los versos de  ‘Con el tiempo a solas’. Lo que he hecho, simple y llanamente, es leer sus poemas, bebérmelos.

Yo les recomiendo el poema titulado ‘Anatomía del Silencio’ que aparece en la página 23 del libro editado por Círculo Rojo (autoedición).

José Tuvilla escoge la soledad para poder mirar a la cara todo aquello que quiere ‘poetizar’, para poder escuchar sin que nada enturbie los silencios aquello en lo que quiere detener sus oídos, para dejar penetrar en su alma todo cuanto le rodea. Podría decirse que el poeta sólo trata de descubrir, de saber, de responder, de preguntar para sentir lo que sienten –sentimos- los demás. Y también el poeta lo hace para que dejemos de ser sordos y ciegos ante el grito, las lágrimas y el dolor que nos rodea a diario, para humanizar lo que a veces no es más que un titular en un periódico o una imagen en un informativo. LA MIRADA Y LA ESCUCHA, LA SOLEDAD Y EL SILENCIO son hilos conductores en todo el poemario, tendrán ocasión de comprobarlo cuando lo lean.

Seguramente José Tuvilla no quiere que nos olvidemos de quienes sufren por muy distintos motivos las barbaries que impiden que todos y cada uno de nosotros podamos vivir en paz. Un NOSOTROS universal y con mayúsculas que nos engloba desde la igualdad de derechos, desde la misma necesidad de ser felices.

Para ello no sólo recurre a métricas muy diversas, sino que también escoge el soneto. Sonetos “con nombre propio” como él mismo los llama. Todos hemos escuchado alguna vez esa manida frase de “aquello de lo que no se habla no existe”, y no por consabida es menos cierta; por eso, José Tuvilla pone ‘cara’ o ‘nombre’ a los seres que habitan sus perfectos versos endecasílabos.

La noche, la ventana –como espacio a través del que mirar con ojos de ver la VIDA, pero también como cada historia que somos cada uno de nosotros-, el tiempo, las ciudades, la luz, la esperanza, la PAZ con letras grandes, la rebeldía ante la tiranía, la mutilación de las guerras, la pobreza y, por supuesto, EL AMOR conforman los temas alrededor de los que se construye este poemario donde habita el NO OLVIDO y que, como si viajáramos en el vagón de un tren nos va enseñando conforme va avanzando que, al otro lado, lo que se ve no es un paisaje inerte.

SER EN LOS DEMÁS. Como él mismo dice, como su voz poética clama:

“Deja que tu dolor sea mi dolor,

y que mi alegría sea tu alegría.

De par en par abre las ventanas

y que el aire limpio inunde

todos los rincones de la casa.”

Para leer más sobre él, les dejo el enlace a su página:

https://josetuvillarayo.net