

Desde hace muchos años siento devoción por las antologías de poesía y no sólo porque prácticamente me resulte imposible comprar todos los libros de todos los poetas del universo y ofrecen una panorámica –no siempre buena, hay que decirlo- de qué están creando autores que de otro modo no leerías. Tengo muchas y de ellas he recogido versos maravillosos y poéticas que, de otro modo, no hubiera leído nunca. También gracias a estas selecciones he comprado y leído con devoción a autores que ahora forman parte de mi biblioteca y tienen peso específico. Pero estas antologías me han ayudado también a hacer descartes, a borrar de mi lista de futuras lecturas a algunos poetas –consagrados o no-. Seguramente no es justo que me deje llevar por el mejor o peor criterio selectivo de quien ha elegido los textos; sin embargo, me condiciona todo cuanto leo, también lo que no me gusta.
Por citar algunas, hay una que ha sido seguramente mi libro de cabecera durante mucho tiempo. Se trata de Poetas de los 70 de Mari Pepa Palomero[1]. Los 28 poetas que forman el corpus de esta obra, la introducción que se hace de cada uno de ellos y los poemas escogidos son, para mí, un total acierto. Pero también me parece que lo es que Palomero haga un recorrido y un análisis de las antologías que ella consideró más interesantes de las que se publicaron entre 1967 y 1982. Su selección me dio a conocer los versos de Manuel Vázquez Montalbán, Cristina Peri Rossi, los hermanos Panero, Ana Rossetti, Clara Janés, Ramón Buenaventura o Felix de Azúa, por citar algunos. En sus 500 páginas es difícil no encontrar versos que se queden anclados en la memoria para siempre.
Otra de las antologías que ha formado parte de mis estantes ha sido Feroces[2]. Más porque me han interesado las poéticas que los propios antologados hacen de sus versos, lo reconozco. Y ahí radica para mí la clave de este libro, aunque hago la salvedad de los poemas de Pablo García Casado, que se convierte en la excepción de entre los autores elegidos porque logra tocarme sin asquearme, sin hacerme sentir que la humanidad no tiene remedio. Pero eso que tanto me disgusta de la selección que hace Correyero era seguramente su propósito: mostrarnos autores y poemas que salen de lo ortodoxo, que rompen con canon, que no buscan agradar. Objetivo cumplido, entonces. Yo busco en la poesía otra cosa, pero cada cual busca lo que necesita, al escribir y como lector. Que a mí no me gusten los versos de los autores de esta “muestra” –como ella la llama-, no significa que no tenga sus fieles seguidores y que sean admirados por quienes buscan eso que se ofrece en este libro.
[1] Palomero, Mari Pepa. (1987). Poetas de los 70. Antología de poesía española contemporánea. Ed. Hiperión.
[2] Correyero, I. (1998). Feroces. Radicales, marginales y heterodoxos en la última poesía española. Ed. DVD.
