
Claro que corren tiempos difíciles. Negarlo o mirar hacia otro lado sería blasfemar contra la realidad. Y es en estos tiempos donde sobran cobardes.
Cobarde no es sólo el que huye despavorido cuando ve que dan una paliza a alguien y sale corriendo por miedo a recibir también su parte de puñetazos. Cobarde es también el que no lucha por lo que quiere; el que deja pasar al amor de su vida de largo sin mover un solo dedo; quien se esconde entre los libros para no mirar lo aburrido que es lo que le rodea en lugar de para disfrutar de la buena lectura. O aquel que cambia de canal para no ver a los niños que pasan hambre o los muertos de la sinrazón de tantas guerras.
Sí. Y cobarde es además quien da la espalda a los amigos, quien se olvida de lo importante, quien no escucha, quien dice a sus hijos que no lloren porque los hará parecer débiles. Cobarde es no mirar a los ojos a la persona a la que se dice adiós; mentir, provocar sufrimiento a sabiendas. Cobarde es no vivir y conformarse con la subsistencia, como cobarde resulta ser quien promete el cielo a sabiendas de que no puede darlo.
Estamos rodeados de cobardes, de políticos que, como militares, dicen sí a todo cuando sus superiores se lo ordenan; que oyen, ven y callan sin pensar en el bien de todos. Sí, también están los que se pegan al poder buscando, con su silencio y diaria limpieza de caspa ajena, ganarse el sustento gracias a que son lacayos.
Cobarde es quien no da un paso por miedo al tropiezo, quien no habla por no pecar, quien no opina para no ser criticado, quien no acude al médico para que no le diagnostiquen una enfermedad. Cobarde es quien cree en Dios porque no quiere creer en el ser humano y quien no quiere creer en Él sólo porque no lo ve.
Y quien no piensa que muchos granos de arena pueden hacer una montaña es también cobarde; y quien no lucha por un mundo mejor y donde ser más libre. Cobarde es quien no deja asomar su sonrisa por temor al engaño y quien engaña aprovechando la mejor de las sonrisas.
Para ti, precisamente para ti, cobarde, van estas palabras. Que sople ya el viento de levante.
