

Mezclé en un recipiente
cien gramos de Beethoven al violín
y extractos de perfume de jazmín,
al fuego, lentamente.
Hirviendo, le añadí todo el color
de un aria de soprano
más dos onzas de acordes de piano.
Probé de sal, de amor,
de sones de habaneras,…
Serví con una danza en Sol mayor
al ritmo que marcaban tus caderas.
Brindamos por la vida, y al acecho
de un éxtasis de voces lisonjeras,
teniendo el firmamento como techo
y habiendo derribado tus barreras,
llegamos a alcanzar el Do de pecho.
ESTE POEMA PERTENECE AL LIBRO ‘EFÍMERO INFINITO’. https://www.cuadernosdelaberinto.com/Poesia/efimero_infinito_diego_alonso_canovas.htm
