Últimas entradas
Sobre ‘Nada’
Sobre ‘Nada’

Sobre ‘Nada’

Calle Aribau
Calle Aribau

“Por dificultades en el último momento para adquirir billetes, llegué a Barcelona a medianoche, en un tren distinto del que había anunciado y no me esperaba nadie.

Era la primera vez que viajaba sola, pero no estaba asustada; por el contrario, me parecía una aventura agradable y excitante aquella profunda libertad en la noche. La sangre, después del viaje largo y cansado, me empezaba a circular en las piernas entumecidas y con una sonrisa de asombro miraba la gran estación de Francia y los grupos que se formaban entre las personas que estaban aguardando el expreso y los que llegábamos con tres horas de retraso.

El olor especial, el gran rumor de la gente, las luces siempre tristes, tenían para mí un gran encanto, ya que

envolvía todas mis impresiones en la maravilla de haber llegado por fin a una ciudad grande, adorada en mis ensueños por desconocida”.

Así comienza la historia que, cuando era una adolescente, me llevó de cabeza a la calle Aribau de una Barcelona vista a través de la mirada de otra adolescente que me fascinó. Y es que también era la primera novela que leía escrita por una mujer y la mirada de Andrea, su protagonista, era –sin lugar a dudas- la de una mujer.

Por aquellos tiempos, hace más de 40 años, ‘Nada’ de Carmen Laforet era lectura obligatoria para los estudiantes. Fue una suerte. El universo íntimo de la joven Andrea me cautivó, como también su familia, la sordidez, su necesidad de oxígeno, su necesidad de lavar con agua lo que de otra manera no podía quitarse de encima.

Por supuesto, la primera vez que fui a Barcelona me fui a la calle donde estaba aquella casa en la que transcurre la novela. La calle Aribau era para mí un lugar emblemático, necesitaba ponerle cara, ubicarla, pisar en ella.

Han pasado muchos años y releyendo ‘Nada’ me reafirmo en todo cuanto me hizo pensar y sentir en mi primera lectura.

Se ha dicho y escrito tanto sobre ella… Se la llamó novela ‘femenina’, ‘de postguerra’… Había ganado el premio Nadal en 1944. Laforet tenía apenas 23 años cuando se hizo con la primera edición de este premio. Su coincidencia en el tiempo con otras novelas como –entre otras- ‘La familia de Pascual Duarte’, de Cela, la metió en el saco de la denominada literatura de posguerra. Pero siempre discrepé con eso.

Si no la han leído, no es nunca un mal momento para hacerlo.

Les dejo aquí un artículo que escribí y que titulé ‘Nada o la verdad no sospechada’, utilizando el último verso de Juan Ramón Jiménez del poema que encabeza el libro.

https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=790180