

Empiezas siendo un cándido durmiente,
un juego colegial en cada esquina,
una playa en verano, y la rutina
de un lunes siempre odioso y deprimente.
Y vas, joven de luz, por la pendiente
del tiempo, rodeado de neblina,
siguiendo un espejismo en tu retina,
ciego de ti, perdido entre la gente.
Y al cabo, por sorpresa, llega el día
en que ya no contemplas más futuro
que la cercana finitud sombría.
Terminas como empiezas, inmaduro,
sabiendo que serás un distinguido
candidato a una plaza en el olvido.
Para conocer más sobre el poemario: https://www.cuadernosdelaberinto.com/Poesia/efimero_infinito_diego_alonso_canovas.htm
